Desde luego que El Bierzo es un paraíso, y que sus pueblos y paisajes son de los mas agraciados de nuestro país. Se me nota que soy de aquí, pero estas no son solo palabras mías, sino que son los comentarios que a diario oigo cuando estoy por las Médulas, por Peñalba, por Sobrado ó bien por la zona de Villar de los Barrios.
Los aficionados a los pájaros solemos pasear por la naturaleza fijándonos en todo, parados a veces en algo incomprensible para el resto de los mortales, ¡se entretiene viendo volar a una mosca!, le decía el vecino a mi padre, cuando siendo yo un chaval, me veía con los prismáticos puestos de cara al cielo, y así durante horas. ¿No tendrás otra cosa que hacer?, me reñía una de mis tías, que no podía entender que pasase “esos calores y fríos” de paseo por el monte, y sin a su entender, sacar nada de provecho.
Ahora, estas por un soto, una ribera o la plaza del pueblo mirando unos pájaros, y los eco-turistas se acercan y te preguntan de todo, suponen que eres un entendido, y que le llevas años de ventaja en la admiración de la naturaleza. Y por supuesto, tienes la obligación de darles una charla, y ¡que suerte tienes!, ¡aquí en esta comarca si que podéis disfrutar de la Naturaleza!
Pero esta fabulosa naturaleza y paisaje no es eterno, y se corre el riesgo de que no sobrevivan muchos más años. Es preciso que se conserven los mayores parajes posibles, y desde luego los que aun mantienen una importante riqueza ambiental. En un momento como el presente, en que los pelotazos urbanísticos han sido el “ boon” del desarrollo urbano, hay que admirar pueblos que aun mantienen un entorno natural sin la presión de parques industriales, urbanizaciones masificadas, y un medio rural tradicional que nos invita a recordar un esplendor pasado de sosiego y vida sostenible.
Hay muchos pueblos encantadores en nuestra comarca y de mucho gozo para los amantes de las aves. La mayoría de ellos casi abandonados, salvo por algunos vecinos nostálgicos que aun mantienen las calles y huertos limpios. Entre ellos destacaría Villavieja, Bouzas, Voces, Castropetre, Balboa, Cancela, Orellán, Campañana… pueblos no muy conocidos, pero de indudable patrimonio natural. Indudablemente hay muchos más, y otros de sobra conocidos por su reconstrucción y valor turístico: Colinas del Campo, San Facundo, Primout, Espinoso, Compludo, Ferradillo, Peñalba, San Adrián, pero a veces muy masificados. Y luego tenemos unos pueblos, aun con mucha población y con gran patrimonio arquitectónico y ambiental, y que si se debería tener en cuenta esta cualidad para su conservación. Uno de estos pueblos es Villar de los Barrios. Es un pueblo muy cercano a Ponferrada, sin presión industrial, con una gran conservación de edificios emblemáticos y perfectamente integrados en la naturaleza. Estos pueblos, que han mantenido su entorno incluso a cambio de evitar un gran desarrollo industrial, sería de agradecer su conservación y que las entidades públicas, y en este caso el Consejo Comarcal del Bierzo a la cabeza, luchase por declararlo Bien de Interés Cultural. Se podrían destinar las inversiones necesarias para mantener así estos pueblos, puesto que por decirlo de alguna manera, ellos no se han “vendido” al desarrollo insostenible que otros pueblos de esta comarca si lo han hecho. Pueblos que han cambiado naturaleza por urbanismo, casonas solariegas por naves industriales, viñas y prados por polígonos industriales de dudoso futuro, o laderas boscosas por urbanizaciones dormitorio o de fin de semana
En pasadas fechas, bajando del Morredero, después de ver en las cumbres de La Cabrera a críalos y roqueros, águila real y aguililla calzada, buitres negros y leonados, aguiluchos cenizos y pálidos, me relajé por las calles de este pueblo, Villar de los Barrios, observando a colirrojos, gorriones, estorninos, aviones, curruca capirotada, bandos de pardillos y papamoscas cerrojillos en migración, … aves comunes, pero en gran cantidad, lo que manifiesta la calidad ambiental de estos parajes. Pueblo noble, pero no solo por sus escudos heráldicos, sino porque mantienen vivo su carácter rural, su arquitectura tradicional, y ese olor añejo a pueblo.
Últimamente en algunos pueblos se ha hecho muchas obras, con gran movimiento de tierras: un polígono deportivo, una piscina municipal, campos de futbito, etc; siguiendo por lo visto unos planes de desarrollo para fomentar el empleo. Incluso se han limpiado de malezas riberas de ríos, cauces –por los que nunca pasa agua-, limpieza de caminos, cortafuegos y muchas mas obras para paliar en parte la crisis económica. Criticar esto a veces puede parecer que se mete uno en política, hecho que yo no deseo en este blog, pero lo que me preocupa es la naturaleza, pues me molesta que se destruyan parajes naturales con la disculpa de hacer una obra social. Hay pueblos que se han gastado un dineral en restaurar una escombrera, plantando árboles alóctonos, poniendo bancos y columbios. A esto me refiero, a que se destruye un paraje, y luego se vuelve a reconstruir, ¡doble gasto! Claro que también doble trabajo, y alguien gana por ello dos veces.
Además, todos estos trabajos realizados en algunos pueblos, nunca dan un servicio, puesto que en la mayoría de ellos no hay quien pueda disfrutarlos. No hay niños en los pueblos, al menos en muchos de los pueblos donde se acometen estas obras. ¿Se ha bañado algún lugareño alguna vez en la piscina que se construyó en Llamas de Cabrera? ¡Como no la use Luís, el del rebaño de allí al lado, para desparasitar con baños el ganado!.
De lo que se trata, a mi entender, es de arreglar los pueblos que aún no se han deteriorado, invertir en reconstruir el patrimonio perdido o amenazado, hacer un entorno agradable, y adaptarlo a las nuevas situaciones socioeconómicas actuales, sin que por ello se rompa dicho entorno. Conservar el gran valor histórico y turístico de los pueblos más emblemáticos.
Lo que ocurre, es que una obra de este tipo casi no se aprecia, y a veces se quiere hacer ver que se invierte de verdad en el pueblo, con obras faraónicas y generalmente inútiles.
¿No sería adecuado establecer una Escuela Taller en Las Médulas, y hacer o restaurar un pueblo como este al estilo de Burbia, donde se cambien bloques de hormigón por piedra, uralitas de fibrocemento por pizarra, y poner madera en vez de hierro y aluminio? Posiblemente, uno de los pueblos mas visitados de la comarca, haría a turistas y visitantes admirar nuestra popular arquitectura, nuestro buen gusto por el cuidado del entorno, deleitándose de nuestras costumbres y tradiciones. Generalmente, los pueblos que conservan sus edificios y anejos, suele cuidar muy bien el paisaje y la naturaleza. La fauna se beneficiaría de ello. ¿Qué imagen daría este pueblo, si estuviese tan bien cuidado como Peñalba, en este paisaje de castaños y barrancas?.
Los vecinos que quedamos a vivir en los pueblos, rechazando a veces oportunidades económicas importantes, e incluso sacrificando las posibilidades de nuestros propios hijos, por nuestra obstinación de quedar en el pueblo, por sentir un compromiso con nuestra tierra, deberíamos estar mas protegidos y respaldados por las instituciones. A veces da la impresión de que solo nos ponen trabas en nuestra supervivencia en el medio rural.
Hay gente en nuestros pueblos que esta construyendo al modo tradicional, pero las obras les están saliendo el doble de caras, y eso es difícil de asumir en un tipo de población generalmente asalariada, muchos en pizarreras, que incluso ahora mismo son los que mas están sufriendo la crisis. Se requiere para ello del apoyo de las instituciones, y no solo trabas a la vida y convivencia en nuestros pueblos.
No es fácil vivir en un pueblo, puesto que no se puede tocar nada, ni una rama, ni tener un animal sin todo tipo de registros y autorizaciones, no se pueden ni encender las cocinas como antaño, ni siquiera arreglar un gallinero, o limpiar un prado. Todo requiere de papeleo. Ya no es aquella vida idílica de los niños que iban con las vacas, que buscaban nidos, que jugaban sin miedo por todo el barrio, o se bañaban tranquilos en el lago,… Ni los mayores arando la tierra, sin prisas, cantando tranquilamente en la sementera.
Declarar B.I.C a ciertos pueblos aun bien conservados de nuestra comarca sería garantizarles un futuro socio económico adecuado, un ejemplo a seguir y un espejo donde se refleje nuestro pasado, donde se conserven nuestras tradiciones, una estampa del bierzo.
Fdo: Alfonso Fernández Pacios
domingo 6 de septiembre de 2009
PUEBLOS EMBLEMATICOS,ESTAMPAS DEL BIERZO
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domingo 26 de julio de 2009
CEREZAS DEL BIERZO
Entre los estupendos frutos que nuestra geografía nos depara, y que además nos hace famosos en otros lugares del mundo, destacan para mí los de las cerezas, los higos y las uvas, por ser de los más apetecidos por los animales.
Están ahora en pleno auge las cerezas, dentro de sus diferentes tipos y momentos de maduración.
Son estos árboles abundantes en nuestra tierra, y adornan con sus colores cualquier rincón de la comarca. Pero lo más importante desde el punto de vista natural, es la gran diversidad ornitológica que acogen. Con la presencia del fuego bacteriano por la comarca, los planes de concentración parcelaria y con el abandono de la agricultura, cambiando plantaciones ancestrales de frutales por árboles maderables, se corre el riesgo de que estas plantaciones desaparezcan de esta zona, y junto a ellos, su fauna.
Los viejos cerezos que hace años ocupaban perdidos y ribazos, mayormente han desaparecido, aunque alguno queda, y estos añejos árboles son los que nos deparan mayores sorpresas.
Escondido en uno de sus huecos, encontré uno de los últimos nidos de abubilla que he visto en el último lustro, así como una colonia de tres nidos de gorrión molinero y uno de autillo. Aves ya muy escasas por el Bierzo. En un bravo cerezo que nace a orillas de un arroyo, intentó nidificar un pico picapinos, aunque no llegó a hacerlo. Y en muchos cerezos, urracas y pinzones suelen anidar, así como jilgueros y algún alcaudón. Si hay algún hueco, también torcecuello, agateadores, trepador azul, herrerillos y carboneros los ocupan.
Pero lo más relevante es la cantidad de aves que se alimentan de su fruto, y algunas de los mosquitos y gusanos que en las cerezas ya maduras proliferan. Recogiendo notas del diario, y por observaciones cotidianas, he juntado un montón de aves que se aprovechan de este producto tan típico berciano.
Estorninos negros, mirlos comunes, zorzal común, urracas y gorriones comunes son los mas conocidos por los lugareños. Aunque el mas reconocido es la oropéndola, cuyo canto se asemeja al “Domingo lirón, están as cireixas maduras si ou non”, a decir de mis vecinos. Recuerdo a observar este bonito pájaro en las cerezas y en las moreras, preciosos árboles más abundantes en pasadas épocas, pero que ahora se suelen quitar de las plazas, pues “ensucian” el entorno.
Aparte de estas aves, las palomas torcaces suelen alimentarse en cerezos silvestres, así como zorzal charlo, arrendajos y cuervos. Aun los pude observar en unos cerezos de Villavieja este mes. En las afueras de Rimor cornejas y grajillas también acuden al festín de las cerezas maduras.
Otras aves suelen picar algunos frutos, entre ellos carbonero común, verderón, camachuelo, petirrojo, acentor común y curruca capirotada. Aunque puede que estén mas pendientes de insectos y gusanos, como ruiseñor común, colirrojo tizón, mosquitero común, tarabilla común, curruca carrasqueña y curruca cabecinegra. Por cierto, esta es muy escasa en esta primavera, puede que el duro invierno influya en su densidad, pero recuerdo el pasado año a ser muy abundante.
En el suelo se puede sorprender a perdiz roja picoteando algunas cerezas, y si es en Campo del Agua, puede que a urogallo, como algún amigo me ha indicado.
En invierno nos visita picogordo para comer las semillas, y en primavera los camachuelos acechan sus yemas.
Pero no solo las aves acuden a los cerezos. El jabalí es un comensal habitual en esta época, junto al zorro, que va sembrando sus heces llenas de pepitas por todo el vecindario. Además acuden corzos, erizo común, ginetas, lirón gris y ardillas. Pedro, de Llamas de Cabrera, dice que el lobo también come cerezas; y bueno, de sobra es conocido que para el oso cantábrico es uno de sus alimentos preferidos.
Indudablemente, las cerezas son un recurso natural muy típico del Bierzo, y no solo para comerlas en aguardiente, lo más importante para nuestros ecosistemas es mantener los viejos cerezos, puesto que plantas jóvenes son abundantes en cualquier valle y no dan tanto juego a la biodiversidad.
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lunes 6 de abril de 2009
SELECCION NATURAL
Hoy, antes de amanecer ya cantaba un zorzal común en los lejanos robles, también se oye alrededor de la casa el canto territorial de una tarabilla común. Este macho es nuevo, puesto que el viejo inquilino murió tras la primera nevada de diciembre, y no se volvió a ver ningún individuo por la zona. También faltó este año en su territorio de invierno, aquí cerca de casa, un petirrojo que se identificaba por una nota muy peculiar en su reclamo. Un ratonero muerto junto al lago, un chochín en el hueco de un castaño, una curruca capirotada bajo una higuera,…
Antes de salir de casa, desde la ventana, observo a dos mirlos bajo un castaño rebuscar entre las hojas heladas que cubren el suelo. Se acerca otro macho y se persiguen hasta un seto. En el prado cercano deambulan dos zorzales entre la hierba. Un petirrojo posado en un pequeño lilo, cerca de la ventana, espera unas “migas”. Y en el camino de casa merodean dos pinzones y tres totovías a la busca de algunas semillas de las que me sobran de los canarios.
Hoy, un 19 de febrero muy claro, con helada matinal de -1 º C y 14 º C a medio día, veo la primera pareja de golondrinas del año en Carucedo, en el barrio de A Fonteiña. ¡Parece que se acaba el invierno cuando llegan ellas!
Antes de comer doy un paseo con el perro, y es de esperar que la explosión de vida primaveral se manifieste ya. Evidencias hay: unas violetas a la vera del camino, unos brotes en los sauces junto a la fuente, unas flores diminutas en el espino del jardín y en los almendros del vecino… Pero algo raro noto estos días en el monte. Como muy silencioso, como si fuese en las horas centrales del estío. Y ya hace varios días que tengo esta impresión, no veo a las aves bulliciosas, en busca y defensa de sus territorios o eligiendo lugares donde ubicar sus nidos. Si que se pueden apreciar todo tipo de aves, de las habituales de la zona, aunque la mayoría solo de oído. Hay diversidad, pero no cantidad.
Oigo lejano a un pito real, vuela delante del perro una perdiz, canta una totovía desde un cable –pero solo dos o tres trinos-, el chillar de tres ratoneros que se persiguen en la Barranca, un sorprendido arrendajo que cruza el camino y el canto de un chochín desde un espeso zarzal. Es todo el bullicio del monte en este hermoso día. Se hoyen las notas y reclamos suaves de camachuelos, pinzón, reyezuelos, carbonero, acentor, petirrojo,… Lo único que destaca es la voz de alarma de algún mirlo y sus persecuciones, que este invierno son abundantes. ¡Y es que no se oye el crocoteo de las cigüeñas en los ocupados nidos del pueblo, ni los gorriones debajo de ellos!
Por la tarde, a orillas del Lago de Carucedo veo a una pareja de somormujo lavanco haciendo la parada nupcial, se persiguen unos zampullines comunes; cerca están los habituales zampullines cuellinegros de todos los años, varias parejas de azulones emparejados y alguna pelea entre fochas. Se hace evidente la incipiente temporada de cría en el humedal.
Todas las montañas que rodean El Bierzo están nevadas, aun después de varios días de sol. Los arroyos vienen muy crecidos y se ven árboles caídos a consecuencia de los fuertes vientos de hace un mes. Son los restos del duro invierno que hemos sufrido, y que es posible que incida mucho en las poblaciones animales. Después de unos años de inviernos suaves, al llegar este con unas condiciones climáticas extremas puede haber sorprendido a la fauna y el resultado es un gran descenso en la densidad poblacional. Son pocos los supervivientes al duro invierno y esa es la impresión que me asalta estos días en mis cotidianos paseos.
Las duras nevadas, intensas lluvias y fuertes vientos han realizado lo que Charles Darwin nos vislumbró hace ahora 150 años: la Selección Natural de las especies. Esperemos que estas que han sobrevivido al duro invierno, sean las mas aptas para afrontar la nueva etapa reproductora que se nos presenta. Además, la gran humedad del medio y el buen tiempo que se nos avecina prometen una gran productividad en los ecosistemas; y ante la menor competencia intra específica que se prevee, será mayor el éxito reproductivo. Esperemos que la teoría se haga realidad después del verano.
Como ya comenté, los mirlos son este invierno muy abundantes, y se manifiesta sobre todo en las carreteras. Hoy vi dos muertos.
Recuerdo hace dos años, el invierno del 2006, en que me sorprendía su escasez. En un transepto en coche era raro ver un mirlo a la vera de la calzada cada cinco Km de media. Este año se ven uno o dos cada Km recorrido. Este invierno, desde noviembre he recogido 12 cadáveres de mirlos en el asfalto. En todo 2006 no recogí tantos. A la inversa ocurre con los petirrojos, este invierno he visto cuatro muertos, en el de 2006 recogí 15. ¡Recuerdo un día de cinco!
Los atropellos de animales nos expresan la densidad poblacional de la fauna, pues no parece que se adapten a convivir con los coches, y no hay Selección Natural para que ellos lo solucionen. Tendríamos que hacer algo nosotros al respecto.
Cuando hay muchas aves muertas de una determinada especie en la carretera, es que su densidad es alta. Si no hay cadáveres es que hay pocas, como ocurre ahora con cárabos, lechuzas y sobre todo mochuelos. Es muy evidente en algunos mamíferos, en estos últimos años he visto tres atropellos de nutrias, varias martas y muchas ardillas, por no hablar de corzos y jabalíes. Pero son escasos los atropellos de ginetas, gato montes y turón, será porque hay pocos. Y comadreja ninguna. Hace más de una década, en la carretera que pasa junto al Lago de Carucedo, morían sapos a cientos, mas de mil conté en el 96. En estas últimas primaveras no han llegado a cien. Y no creo que sea por adaptación y selección natural de la especie. Tampoco porque los coches se detengan ante ellos. Está claro que quedan muy pocos en la zona.
Otro día hablaremos de atropellos.
Fdo :Alfonso Fernández Pacios
C.P:24442-Carucedo-LEÓN
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domingo 28 de diciembre de 2008
AVIFAUNA DEL BIERZO
Petirrojo (Erithacus rubecula) en Médulas A continuación publico una lista de aves del Bierzo con la siguiente secuencia de nominación:
nombre común/nombre científico/"nombre vernacular"/estatus
Zampullín comun/Tachybaptus ruficollis/"Mergullo"/ESCASO
Somormujo lavanco/Podiceps cristatus/"Lavanco"/FRECUENTE
Zampullín cuellinegro/Podiceps nigricollis/OCASIONAL
Cormorán grande/Phalacrocorax carbo/FRECUENTE
Avetoro común/Botaurus stellaris/OCASIONAL
Avetorillo común/Ixobrychus minutus/ESCASO
Garceta común/Egretta garzetta/OCASIONAL
Garza real/Ardea cinerea/"Garce"/FRECUENTE
Cigüeña blanca/Ciconia ciconia/"Cigoña"/FRECUENTE
Cigüeña negra/Ciconia nigra/OCASIONAL
Espátula común/Platalea leucorodia/OCASIONAL
Ansar común/Anser anser/"Ganso"/ESCASO
Silbón europeo/Anas penelope/ESCASO
Anade friso/Anas strepera/OCASIONAL ....
Cerceta común/Anas crecca/"Realillo"/ESCASO
Anade azulon/Anas platyrhynchos/"Real"/FRECUENTE
Anade rabudo/Anas acuta /OCASIONAL
Cerceta carretona/Anas querquedula/OCASIONAL
Cuchara comun/Anas clypeata/ESCASO
Porrón europeo/Aythya ferina/"Colorado"/ESCASO
Porrón moñudo/Aythya fuligula/ESCASO
Serreta mediana/Mergus serrator/OCASIONAL
Malvasía/Oxyura leucolephala/OCASIONAL
Abejero europeo/Pernis apivorus/ESCASO
Elanio azul/Elanus caeruleus/OCASIONAL
Milano negro/Milvus migrans/FRECUENTE
Milano real/Milvus milvus/ESCASO
Alimonche común/Neophron percnopterus/ESCASO
Buitre leonado/Gyps fulvus/"Aiga parda"/FRECUENTE
Buitre negro/Aegypius monachus/"Aiga do lobo"/FRECUENTE
Culebrera europea/Circaetus gallitcus/"Aiga das culobras"/FRECUENTE
Aguilucho lagunero/Circus aeruginosus/OCASIONAL
Aguilucho palido/Circus cianeus/"Aigucho"/ FRECUENTE
Aguilucho cenizo/Circus pigargus/ESCASO
Azor común/Accipiter gentillis/ESCASO
Gavilán común/Accipiter nisus/"Gavilan"/FRECUENTE
Busardo ratonero/Buteo buteo/"Ratonera"/FRECUENTE
Aguila real/Aquila chrysaetos/"Aiga real"/ESCASO
Aguililla calzada/Hieraeetus pennatus/FRECUENTE
Aguila-azor perdicera/Hieraaetus fasciatus/ESCASO
Aguila pescadora/Pandion haliaetus/OCASIONAL
Cernícalo patirrojo/Falco vespertinus/OCASIONAL
Cernícalo primilla/Falco naumani/OCASIONAL
Cernícalo vulgar/Falco tinnunculus/"Tecedor"/FRECUENTE
Esmerejón/Falco columbarius/ESCASO
Alcotán europeo/Falco subbuteo/ESCASO
Halcón peregrino/Falco peregrinus/"Falcon"/FRECUENTE
Urogallo común/Tetrao urogallus/ESCASO
Perdiz roja/Alectoris rufa/"Perdiz fin"/FRECUENTE
Perdiz pardilla/Perdix perdix/"Perdiz parda"-"Charrela"/ESCASO
Codorniz común/Coturnix coturnix/"Cogorniz"/ESCASO
Rascón europeo/Rallus aquaticus/"Pito de auga"/FRECUENTE
Polluela pintoja/Porzana porzana/ESCASO
Guion de codornices/Crex crex/OCASIONAL
Gallineta común/Gallinula chloropus/"Pola de auga"/FRECUENTE
Focha común/Fulica atra/"Negrelo"/FRECUENTE
Sisón común/Tetrax tetrax/OCASIONAL
Avefría europea/Vanellus vanellus/"Aguzaneves"/FRECUENTE
Agachadiza común/Gallinago gallinago/"Agachiza"/ESCASO
Agachadiza chica/Lymnocriptes minimus/ESCASO
Chocha perdiz/Scolopax rusticola/"Pirorra"/FRECUENTE
Archibebe común/Tringa totanus/FRECUENTE
Andarrios grande/Tringa ochropus/OCASIONAL
Andarrios chico/Tringa hipoleucos/ESCASO
Gaviota reidora/Larus ridibundus/OCASIONAL
Charran común/Sterna irundo/OCASIONAL
Fumarel común/Chlidonias niger/OCASIONAL
Paloma bravía/Columba libia/"Brava"/ESCASO
Paloma zurita/Columba oenas/"Pombo"/ESCASO
Paloma torcaz/Columba palumbus/"Torcaza"/FRECUENTE
Tortola turca/Streptopelia decaopto/FRECUENTE
Tortola europea/Streptopelia turtur/"Rola"/FRECUENTE
Críalo europeo/Clamator glandarius/OCASIONAL
Cuco común/Cuculus canorus/"Cuquelo"/FRECUENTE
Lechuza común/Tyto alba/"Curuxa blanca"/FRECUENTE
Autillo europeo/Otus scops/"Moucho de cornos"/ESCASO
Buho real/Bubo bubo/"Bufo"/ESCASO
Mochuelo europeo/Athene noctua/"Moucho"/ESCASO
Cárabo común/Strix aluco/"Curuxa parda"/FRECUENTE
Buho chico/Asio otus/"Bufo pequeno"/OCASIONAL
Chtacabras gris/Caprimulgus europaeus/"Noutarego"/FRECUENTE
Chotacabras pardo/Caprimulgus ruficollis/ESCASO
Vencejo común/Apus apus/"Vencello"/FRECUENTE
Vencejo real/Apus melba/ESCASO
Martín pescador/Alcedo atthis/"Picapexes"/ESCASO
Abejaruco común/Merops apiaster/"Abejuco"/FRECUENTE
Carraca/Coraciasgarrulus/OCASIONAL
Abubilla/Upupa epops/"Burbarela"/ESCASO
Torcecuello/Jinx torquilla/"Piquelo"/FRECUENTE
Pito real/Picus viridis/"Verdirreal"/FRECUENTE
Pico picapinos/Dendrocopos major/"Pico formigueiro"/FRECUENTE
Pico menor/Dendrocopos minor/OCASIONAL
Cogujada común/Galerida cristata/"Picolorina"/ESCASO
Totovía Lullula/arborea Torreirega/FRECUENTE
Alondra común/Alauda arvensis/"Londra"/FRECUENTE
Avión zapador/Riparia riparia/FRECUENTE
Avión roquero/Ptyonopropne rupestris/FRECUENTE
Golondrina común/Hirundo rustica/"Anduriña"/FRECUENTE
Golondrina daurica/Hirundo daurica/ESCASO
Avión común/Delichon urbica/"Angüeixo"/FRECUENTE
Bisbita campestre/Anthus campestris/ESCASO
Bisbita arboreo/Anthus trivialis/FRECUENTE
Bisbita comun/Anthus pratensis/FRECUENTE
Bisbita alpino/Anthus spinoletta/OCASIONAL
Labandera boyera/Motacilla flava/ESCASO
Labandera cascadeña/Motacilla cinerea/FRECUENTE
Labandera blanca/Motacilla alba/"Labandeira"/FRECUENTE
Mirlo acuatico/Cinclus cinclus/"Cochorra de auga"/ESCASO
Chochín/Troglodytes troglodytes/"Carriza"/FRECUENTE
Acentor común/Prunella modularis/"Ferreiriño"/FRECUENTE
Acentor alpino.(busc)/Plunella collaris/OCASIONAL
Petirrojo/Erithacus rubecula/"Paporrubio"/FRECUENTE
Ruiseñor común/Luscinia megarhynchos/"Riseñor"/FRECUENTE
Pechiazul/Luscinia svecica/OCASIONAL
Colirrojo tizón/Phoenicurus ochruros/"Farragacho"/FRECUENTE
Colirrojo real/Phoenicurus phoenicurus/ESCASO
Tarabilla norteña/Saxicola rubetra/OCASIONAL
Tarabilla común/Saxicola torcuata/"Callandra"/FRECUENTE
Collaba gris/Oenanthe oenanthe/"Chasquelo"/FRECUENTE
Collalba rubia/Oenanthe Hispanica/FRECUENTE
Roquero rojo/Monticola saxatilis/"Tordo das penas"/FRECUENTE
Roquero solitario/Monticola solitarius/ESCASO
Mirlo capiblanco/Turdus torcuatus/OCASIONAL
Mirlo común/Turdus meruda/"Cochorra"/FRECUENTE
Zorzal real/Turdus pilaris/ESCASO
Zorzal común/Turdusphilomerus/"Malvis"/FRECUENTE
Zorzal alirrojo/Turdus iliacus/ESCASO
Zorzal charlo/Turdus viscivorus/"Torda"/FRECUENTE
Ruiseñor bastardo/Cettia cetti/FRECUENTE
Buitrón/Cisticolña juncidis/FRECUENTE
Buscarla sp/Locustella sp/ESCASO
Carricerín común/Acrocephalus/OCASIONAL
Carricero tordal/Acrocephalus arundinaceus/FRECUENTE
Zarcero común/Hippolais polyglotta/"Tembleque"/FRECUENTE
Curruca rabilarga/Sylvia undata/"Cotrosa de monte"/FRECUENTE
Curruca carrasqueña/Sylvis cantillans/FRECUENTE
Curruca cabecinegra/Sylvis melanocephala/FRECUENTE
Curruca mirlona/Sylvia hortensis/OCASIONAL
Curruca zarcera/Sylvia communis/FRECUENTE
Curruca mosquitera/Sylvia borin/ESCASO
Curruca capirotada/Sylvia atricapilla/"Cotrosa das moras"/FRECUENTE
Mosquitero común/Phylloscopus collybita/FRECUENTE
Mosquitero papialpo/Phylloscopus bolelli/ESCASO
Reyezuelo listado/Regulus ignicapillus/FRECUENTE
Reyezuelo sencillo/Regulus regulus/ESCASO
Papamoscas gris/Muscicapa striata/ESCASO
Papamoscas cerrojillo/Ficedula hypoleuca/"Mosqueirín"/FRECUENTE
Mito/Aegthalus caudatus/FRECUENTE
Carbonero común/Parus major/"Cacafú"/FRECUENTE
Herrerillo capuchino/Parus cristatus/ESCASO
Carbonero garrapinos/Parus ater/FRECUENTE
Herrerillo común/Parus caeruleus/"Ferreirol"/FRECUENTE
Trepador azul/Sitta europaea/ESCASO
Treparriscos/Tichodroma muraria/OCASIONAL
Agateador común/Certhia brachydactila/"Subidor"/ESCASO
Oropendola/Oriolus oriolus/"Milpendora"/FRECUENTE
Alcaudón dorsirrojo/Lanius collurio/FRECUENTE
Alcaudón Real/Lanius meridionalis/"Picaporco da pega"/ESCASO
Alcaudón Común/Lanius senator/"Picaporco da raxada"/ESCASO
Arrendajo/Garrulus glandarius/"Gallo"/FRECUENTE
Urraca/Pica pica/"Pega"/FRECUENTE
Chova piquirroja/Pyrrhocorax pyrrhocorax/"Cholla colorada"/ESCASO
Grajilla/Corvus monedula/"Cholla"/ESCASO
Corneja/Corvus corone/"Grajo"/FRECUENTE
Cuervo/Corvux corax/"Corvo"/ESCASO
Estornino pinto/Sturnus vulgaris/FRECUENTE
Estornino negro/Sturnus unicolor/"Tornillo"/FRECUENTE
Gorrión común/Passer domesticus/"Pardal"/FRECUENTE
Gorrión molinero/Passer montanus/ESCASO
Gorrión chillón/Petronia petronia/"Pardal montesino"/ESCASO
Pinzón vulgar/Fringilla coelebs/"Chincho"/FRECUENTE
Pinzón real/Fringilla montifringilla/OCASIONAL
Verdecillo/Serinus serinus/"Chirria"/FRECUENTE
Verderón serrano/Serinus citrinella/OCASIONAL
Verderón común/Carduelis chloris/"Verderol"/FRECUENTE
Jilguero/Carduelis carduelis/"Picalcardo"/FRECUENTE
Lúgano/Carduelis spinus/"Ubalo"/FRECUENTE
Pardillo común/Carduelis cannabina/"Picalcardo montesino"/FRECUENTE
Camachuelo común/Pyrrhula pyrrhula/FRECUENTE
Picogordo/Coccothraustes coccothraustes/OCASIONAL
Escribano cerillo/Emberiza citrinella/OCASIONAL
Escribano soteño/Emberiza cirlus/"Escribidora"/FRECUENTE
Escribano montesino/Emberiza cia/FRECUENTE
Escribano hortelano/Emberiza hortulana/ESCASO
Escribano palustre/Emberiza schoeniclus/ESCASO
Triguero/Millaria calandra/"Trigueiro"/FRECUENTE
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viernes 22 de agosto de 2008
POR LAS MONTAÑAS DEL BIERZO
En el “paso” de la Aquiana se observan las heces de lobo, con pelo de sus presas; y en las alboradas de febrero se escucha su aullido en el valle del Airoso. Corzos y jabalíes frecuentan cualquier esquina del Bierzo, pero en estos recónditos parajes es mas frecuente observar a gato montes, garduñas, algún turón, raposos, tejones, …Incluso grandes ciervos, que pronto su berrea ensordecerá los “rebolares” de los Montes Aquilanos.
Por las cabeceras del río Sil ,el Cabrera o el Selmo aun merodean algunas nutrias. Y en las escasas pilas de leña, en las afueras de los pueblos de montaña, se pueden ver las escurridizas comadrejas. En los pequeños bosquetes de la comarca saltan las cada vez mas abundantes ardillas, acechadas por martas y ginetas. Hay referencias de presencia de osos en esta última década, sobre todo en la zona de Sobrado y Oencia. Incluso se cita en 2005 en Villarrando, a orillas del Lago de Carucedo.
Hace años que no dispongo de observaciones de desmán de los pirineos ó azmiclera, de ratas de agua, de visón europeo, ni de armiño. Pero siempre nos puede sorprender alguna especie nueva o escasa. El pasado mes de febrero sorprendí un lirón gris en el hueco de un castaño, donde hibernaba.

Va para cuarenta años, por los 70, se cazó un lince en un cepo en la zona de Carucedo, y un vecino de Campañana comenta la presencia de una solitaria hembra de lince durante varios años por la zona. Un guarda de seguridad de las canteras de pizarra menciona la observación de un lince en Odollo en 1987, y cazadores de Sobrado dicen haber visto otro lince en el paraje de Pena Negra en 1996, fecha en que quedó atrapado un lobo en un lazo de jabalí en ese mismo lugar. Un guarda de caza hace referencia a un meloncillo muerto en la carretera N-120, a la altura de Requejo en la década de los 80.
La avifauna es mas compleja, pero cualquier ave de la lista española nos puede visitar en algún momento, aunque algunas especies es ya muy difícil que se puedan observar.
A nuestras montañas han vuelto los buitres. Hace mas de cincuenta años que las “aigas do lobo” no retornaban a estas sierras. Lo buitres negros, que se acercaban a las “beceiras”, hacían presagiar a los pastores el inminente ataque de los lobos, puesto que los grandes carroñeros seguían a los carnívoros en sus cacerías. Hasta ocho se han visto en las brañas de Cabrera en estos últimos veranos, junto a varias decenas del buitre leonado. El escaso alimoche ha vuelto en este último lustro a dejarse ver en el Bierzo, lugar donde anidó por última vez en 1993. El pasado año vi dos adultos y un joven por las laderas del Castillo de Cornatel, prueba de que volvió a procrear. Ni en los cortados de Covas, ni en el desfiladero del Primout en Libran pude detectar su nido. Aunque al parecer lo hizo por la zona de Galicia, en La Sierra de la Encina de la Lastra.
Rapaces como águila real, águila culebrera, águila calzada, ratonero común, halcón abejero, milano negro, halcón común, alcotán, cernícalo vulgar, azor, gavilán, y los aguiluchos, … están presentes frecuentemente en la Comarca, sobre todo en los aledaños de sus cumbres.
Se pueden ver en la zona de estudio águila perdicera, águila pescadora, aguilucho lagunero, pero sin constatar su nidificación. En 1996 recojo en un gallinero de San Pedro de Trones a un inmaduro de águila perdicera, pero nunca he podido verificar su nido en el Bierzo.
Entre los riscos y los valles de la Cabrera merodean en verano una gran pluralidad de pájaros: desde los coloridos roqueros rojos, hasta las vistosas collalbas rubias, pasando por alondras, bisbitas, escribano hortelano y montesino, arrendajos y chovas piquirrojas, agateadores y trepador azul, carboneros y herrerillos, perdices rojas y pardas, mosquiteros y zarceros, mitos y reyezuelos, chochines y currucas, mirlos y tordos, codornices y acentores, pito real y pico picapinos, oropéndolas y abejarucos, golondrina daurica y avión zapador, pardillos, jilgueros, verdecillos, camachuelos y verderones.
En las orillas de arroyos y de los lagos, como en el de la Baña: andarríos, archibebes, chorlitejos, garzas, cormoranes y algún ánade real puede ser visto; junto a mirlo acuático, martín pescador y las lavanderas blanca y cascadeña. Casi la gran mayoría de las especies que habitualmente ocupan nuestras guías de campo.
Pero son algunas las especies raras que nos visitan: críalo, elanio azul, cernícalo patirrojo, pechiazul, carraca, escribano cerillo,…y estas son las que me hacen subir de cuando en cuando a estas cumbres.
Busco todos los veranos el pechiazul por la cuerda que va desde la Aquiana hasta el Morredero, que ya el recordado Alfredo Noval en su insigne obra Las Aves de España, mencionó en estos parajes de los Montes Aquilanos. Algunos otros ornitólogos se apoyaron en su sabiduría para dar como válida su presencia en La Cabrera, pero a lo largo de estos años yo no he tenido la suerte de observarlo. Su presencia en la Sierra de Bejar, en los cercanos páramos de La Bañeza durante la migración , y sobre todo por unos datos de observaciones en el Valle del Tera, Laguna de los Peces y en la cercana sierra de Manzaneda, me animaban en su detección. Al parecer este ave se considera actualmente en expansión.
Algunos cazadores de corzo a rececho, a los que yo acompaño en primavera y verano, también están pendiente de estas “chiquilladas” mías a decir de ellos. Uno de estos amigos me dio la información de que le parecía haber visto un macho en Noceda de Cabrera. Allí me fui a principios de verano. Siguiendo el canal de los romanos que viene de Corporales, subo al alto, cerca de la Silla de la Yegua.
Amanece, y disfruto de las brumas y los rayos del sol casi colorados, que como un tiralíneas destaca el color del brezo y las altas hierbas cuando las muestra al observador. Brillan las inflorescencias de las gramíneas al darle la luz por un costado, y las escobas parecen de un radiante color áureo. Ensimismado en la contemplación del paisaje y cubierto por ropa de abrigo, no me percato de que cerca viene un aguilucho cenizo. Vira cerca de mi y se aleja en vuelo raso, siguiendo las curvas del monte llamado El Picón.

Oigo cercana la suave voz de los pollos de una perdiz pardilla. No me muevo, a la espera de que se acerquen hacia mi posición y así poder verlos merodear de cerca. Suena la voz carraspeante de su madre, puede que viese lejos al aguilucho que vuelve por la ladera. Se aleja con los pollos hacia una mata baja de enebros, y pierdo la ilusión de poder contemplarlos en su ambiente natural. ¡Quedan tan pocas!.
De pronto se posa en lo alto de una escoba un pequeño pájaro, se parece a un petirrojo, aunque tal vez mas grande. Emite un tenue canto. Es un pechiazul. No me muevo, ni siquiera saco la cámara digital, solo mantengo los ojos en los prismáticos para poder contemplarlo todo el tiempo posible, tratando de aprender su canto, su silueta, sus tonos frente al sol…
Otros pájaros que he buscado por estas cumbres con relativo éxito son, acentor alpino y verderón serrano. Los he visto de lejos, mas sospechando su presencia que observándolos detenidamente. Puede que algún día tenga la suerte de disfrutarlos de cerca como al pechiazul.
Este domingo, tres de agosto, subo con unos amigos a las cumbres de ”entre el Bierzo y Cabrera”, al rececho del corzo. Yo con la idea de observar la fauna, apuntar las aves y disfrutar de la montaña.¡tal vez observe algún pechiazul! Anoto el día porque no se me olvidará en la vida, al igual que a mis compañeros de excursión.
En la ladera oeste de Cruz Mayor, en Llamas de cabrera, vemos un acontecimiento extraordinario de la vida en la naturaleza. La caza de un bermejo por parte de un gran lobo, en un escenario espectacular y a pleno sol, a las 11,30 h de un día claro y caluroso. El desarrollo de los acontecimientos, de un fenómeno natural como el que presenciamos, nos ha dejado boquiabiertos a los tres espectadores que tuvimos el privilegio de disfrutarlo. Bien digo espectadores, puesto que yo tuve la impresión de que los animales hicieron de actores para nuestro deleite. Tal vez llegue a ese pensamiento, puesto que bien sé, que las escenas filmadas en muchos documentales, e incluso los realizados por el recordado Félix, se sabía que era con animales entrenados, pero este que vimos hoy fue totalmente natural.
Estábamos en la peñas, yo apuntando todas las aves vistas, e incluso en ese momento dudando de una fugaz observación de un ave, de que si era una curruca mosquitera, o bien un zarcero pálido – las patas eran claras-, cuando ya Berto quería levantar el rececho. Hacía mucho calor, muchos mosquitos y el viento nos perjudicaba. Pero Sergio nos hace señas de que nos callemos, y nos señala la ladera opuesta: ¡entró ahí , en el arroyo, un lobo!
Prismáticos arriba, y a observar. Se encamaría con el calor, pensé yo.
-¡ Es el que dejó las heces que están ahí en el paso!, dice Berto.
A los diez minutos, vemos en la campa de la turbera a una piara de ocho rayones pasando ya a bermejos, con dos hembras adultas.
-¡Haber si el lobo ataca a los jabalíes!, dice Berto.
-¡Un lobo solo, y con el aire en contra, no creo! le comento. Pero quietos y callados seguimos observando.
A los veinte minutos, nos avisa Sergio:
- ¡Mira el lobo, como entra agazapado a la campa, parece un perro de muestra!. ¡Los marranos ni se enteran!.
A escasos metros de la piara, salta el lobo, pasa entre los adultos y sin pararse coge un jabato por el lomo y sigue corriendo raudo. Chilla y patalea el joven y arrancan las dos hembras tras el lobo gruñendo. Lo siguen a escasos dos metros, y de este modo dan dos vueltas a toda la campa, pasando por la zona de turbera. Casi pillan los jabalíes al lobo y ya entre las escobas gruñen los marranos y sale el lobo sin la presa a la campa. Acuden el resto de jabatos para donde sus madres, y están entre el matorral donde se les oye. El lobo viene a las pozas de agua de la turbera y se baña por dos veces. Luego, está quieto, mirando hacia la posición de los jabalíes, acercándose poco a poco. No se percata en ningún momento de nuestra presencia, a 250 mts de distancia y a unos 100 mts de altitud sobre este anfiteatro natural. Incluso estaba a tiro de rifle...
El lobo desaparece entre el brezo y escobas, y sale a unos 200 mts al oeste de la campa, se sacude y a trote lobuno vuelve entre los abedules del arroyo, otra vez en dirección a los jabalíes. Vemos a estos salir de la zona por una senda entre el brezo, y en un desbroce podemos contar a los ocho jabatos, con una hembra delante y otra detrás, pero con paso lento. Luego vuelven a aparecer en la zona alta del desbroce, entrando despacio en un arroyo que está bajo la campa del canchal de Pico Tuerto , y allí se quedan. A los cinco minutos vemos el lobo por la senda, y no rastrea a los jabalíes, sino que “bebe el aire” y acorta por el desbroce hacia el mismo bosquete donde entraron los guarros. Estuvimos media hora mas de espera, por ver algún acontecimiento mas, pero ya a las 12,30 h, nos levantamos de nuestra atalaya y fuimos recordando y reviviendo estas maravillosas escenas que presenciamos hoy. Curiosamente, durante toda la mañana, algunos buitres nos sobrevolaban, al menos dos “aigas do lobo”.
Pienso que el lobo llegó a media mañana a su zona de descanso, un lugar muy bien orientado, a media ladera, al fresco, enmatado y con agua. Vi un lugar parecido hace años en una ladera de Texeira, una especie de cama bajo un acebo, muy bien situado y con buen escape ante un peligro. Seguro que el cubil de la hembra con las crías está en la ladera de enfrente, en el valle del Airoso. El lobo era grande y parecía “comido”, no estaba con el estómago “ lambido”.
Al llegar los jabalíes a la campa, se le presentó la oportunidad de intentar una cazata. Y su poderío o confianza le permitió el ataque. Desde luego que la demostración de fuerza fue deslumbrante. Es posible que el lobo corriese por la zona húmeda preferentemente, ya que sus anchas patas le favorecían frente a las pezuñas de los jabalíes. Pero ante la tenacidad de las dos hembras, lo soltó para evitar ser mordido por ellas. Está claro que si en vez de ser el solo, son dos o tres lobos, se llevan mas de un jabato, puesto que las hembras no dejarían solos al resto de la piara, y si perseguían a un lobo, los otros llevarían alguna cría.
El lobo al ser perseguido insistentemente por las dos hembras, no pudo pararse para rematar o dar una dentada mortal a su presa. Pero con los colmillos que tienen, también es probable que el jabato se muera en un espacio corto de tiempo, y por eso el lobo lo dejó ante el acoso de los adultos y después seguía a la manada tranquilamente. Un perro pequeño, cuando es mordido por uno grande tiene muchas posibilidades de morirse.
Además del lobo, vimos siete corzos, incluso un macho montando una hembra, dos ciervos, liebres, perdices rojas, dos zorros, un jabalí de noche a la orilla de la carretera, y muchos pájaros. Creo que en pocos lugares se puede disfrutar tanto de la naturaleza como en La Cabrera. Esta zona es una Zona ZEPA, y está incluida en la Red Natura 2000, pero una comunicación vial entre el Bierzo y La Cabrera, siguiendo para Zamora-Portugal, amenaza este santuario natural.
Desde esta altura estuve observando la cumbre de Ferradillo, y ahora mientras escribo vienen a mi mente las amenazas que se ciernen sobre nuestras montañas.
Recuerdo una excursión a “la Peña de Ferradillo” a mediados de los años setenta , con Fernando, un amigo de la infancia. Fue la primera vez que subimos al gran cerro que domina nuestro pueblo, la primera “expedición” para ver pájaros no habituales o cotidianos. Me acuerdo de un nido de búho real, en una cueva cuya entrada tapaban un bosquete de avellanos, la cual ahora está al lado de una cantera que pretende cambiar la riqueza ambiental de esta montaña por patrimonio urbanístico en la cercana gran urbe. También el susto que nos dio una pareja de pardas que nos salió de los pies, y sobre todo la presencia de unos árboles negros casi en su cumbre, que de aquella no sabíamos que eran tejos. Vimos un nido de chovas piquirrojas, cuervos, aguiluchos ..., e incluso un águila real. Otros pájaros no los conocíamos.
Desde entonces he subido muchas veces al pueblo abandonado de Ferradillo, pero pocas a sus peñas. Este lugar siempre ha sido para mi como un santuario, nuestro toten, nuestra montaña mas emblemática.
A principios de mayo volví a este lugar, a la Peña del Hombre y a la Peña de Muces, a ver los tejos que se salvaron del gran fuego de 2005, y los robles centenarios que bordean sus laderas; a disfrutar los paisajes que desde esta atalaya se observa. Acompañé a un amigo botánico, preocupado por las plantas endémicas (1) que aquí subsisten, pero que actualmente se ven amenazadas por la especulación. Una nueva cantera las tiene en peligro. También en la zona de Pena Negra, en Sobrado, se pretende abrir otra cantera. No podría ser de otra forma, el Bierzo tiene sus cumbres llenas de aerogeneradores, las laderas plagadas de canteras y sus valles de pantanos. ¿Qué “VERGEL” (2) nos queda?.
(1).- Geranium dolomiticum Rothm
Petrocoptis grandiflora Rothm
Petrocoptis pyrenayca subssp. Viscosa (Rothm)
Rhamnus Legionensis Rothm
(2) Vierzo = Vergel
Fdo :Alfonso Fernández Pacios
C.P:24442-Carucedo-LEÓN
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jueves 3 de julio de 2008
INMIGRANTES
El 12 de marzo, al pasear por los alrededores de mi casa con el perro, ya tenían ocupados sus cuarteles de cría los trigueros,
y en Santalla vi a un milano negro patrullando la carretera, a la búsqueda de algún cadáver....
El sábado 15 del mismo mes, estaba en Puente de Domingo Flórez una pareja de abubillas, muy escasas últimamente, aunque ya vi una en las afueras de León el día tres. El día 18 sobrevuela el valle de Carucedo una águila culebrera, al día siguiente estaban una pareja. El martes 25 veo en Salas de la Ribera a un águila calzada de fase clara, y el lunes 31 de este mes oigo a torcecuello, cuco y curruca carrasqueña, esta muy abundante en su hábitat de cría.
En abril llega el ruiseñor, oigo su voz de alarma el día 4, pero el sábado 12 ya ocupa todos los espacios propicios, con una densidad muy elevada, hasta oír a la vez hasta seis individuos desde un mismo punto de observación. Mas o menos uno por cada tres o cuatro Ha. El aumento de matorral le favorece.
En un paseo a la Sierra de la Cabrera, el día 15 veo a collalba rubia, también aguiluchos pálidos.
El día 16 me sobrevuela un pequeño grupo de abejarucos, y me pareció oír el canto de una codorniz, muy escasa por cierto. Luego deduje que posiblemente fuese un estornino negro que le imita el canto; también he visto a los arrendajos en pleno diciembre imitar a la codorniz. Este día sobrevuela el
valle un águila calzada de fase clara.
El día 23 veo vencejos comunes en Llamas de Cabrera, en Puente, en Sobrado y en Carucedo, como si llegasen todos en el mismo día.
El 27 de abril me sale de una tierra baldía la primera pareja de tórtolas comunes de la temporada. Parece que vienen cuando la hojas de los arboles esta crecida, como la oropéndola. Se agrupan a orillas de la carretera, donde se acumula la semilla de los chopos que al parecer comen. También los pinzones comunes tienen ese hábito.
El 1 de mayo, al amanecer oigo en la chopera de O Esgómez en Carucedo, a la primera oropéndola de la temporada.
El día 5 de mayo oigo a zarcero común por las altas hierbas de la zona, fruto de la abundante lluvia de estos días. Los campos están muy verdes, el suelo mojado, y parece que se ha retrasado la cría.
Un alcaudón común emite sus reclamos e imitaciones el 12 de mayo, desde la rama quemada de un brezo, en una barranca aledaña a las Médulas.
A orillas del lago, el día 15 escucho el canto de carricero tordal, son tres los machos que cantan en la orilla del Bebedeiro.
El 17 de mayo acudo a la Sierra de Llamas por motivos de trabajo, y observo un águila real que sobrevuela el alto de Picotuerto, y además alcaudón común, a una altitud de 900 m; algo inusual en estos últimos años. Ya de vuelta observo alcaudón dorsirrojo a orillas de la carretera en Pombriego.
El 25 de mayo oigo la primera curruca zarcera en los alrededores de mi casa. Es curioso, siempre llegan cuando florecen las rosas silvestres y desde sus ramas emiten sus cantos territoriales. El 28 en la Cabrera paso junto a roquero rojo posado en una pilastra de pizarra. También pude ver algún aguilucho por las laderas de la Cabrera, aunque muy lejanos. Se ven pocos por los bajos.
Hoy día cinco de junio- Día del Medio Ambiente-, observo como un milano negro acosa a un halcón abejero, aquí en Carucedo. Este si es el último de los visitantes estivales que siempre observo, aunque por lo raro que es verlo, puede que ya merodee por la zona mucho antes.
En estas fechas, y después de un mayo tan lluvioso y frío, los pájaros se apuran con la nidificación. Se supone que todos los migrantes se han instalado ya en la comarca, y están en pleno apogeo de su ciclo vital.
Me paso un buen rato viendo una pareja de golondrinas comunes que tiene el nido en la bodega de Catalina, con acceso por un hueco en el alto de la puerta y que se ve como los polluelos le piden pitanza a sus padres, que se afanan en cazar insectos para llenarlos. Cada adulto acude cada minuto para cebar a los pollos. Ellos no se mueven de su posición, pero parece que cada vez abre la boca solo uno, al que le toca.
En la misma casa, los aviones comunes que tienen sus nidos bajo el alero, gorjean desde el agujero de la entrada.
Sale de la fuente un gorrión común y persigue por el aire a un abejorro, lo hecha al suelo y luego se lo lleva volando.
Cerca hay una pollada de colirrojo tizón, se oye su típica voz juvenil. La hembra esta en un pequeño huerto rebuscando comida bajo las berzas.
Y en el parque cercano, una hembra de mirlo coge varias lombrices de tierra y las pone cruzadas en el pico, como los frailecillos con los pequeños peces. Al lado, una lavandera blanca captura mosquitos del alto de las hierbas. Una familia de carboneros emite sus reclamos desde los castaños indios del parque, mientras sus progenitores buscan su pitanza en las cercanas huertas de A Pradería. ¡Como se complementan las aves aprovechando los recursos que la naturaleza les ofrece!.
La primera pareja de golondrinas dauricas las vi en el Lago de Carucedo en 1986, en el mes de mayo. Desde entonces esta especie ha ido paulatinamente incrementando su población en la comarca.
El primer nido lo encontré en el techo del balcón del túnel de Peñarrubia. Además, observando aquel nido en los años 90, donde yo me acercaba en bicicleta, pude observar un roquero solitario que cantaba en el acantilado, y que al parecer anidaba en una grieta del cantil.
Al menos cuatro nidos he detectado en el pasado año en la zona de estudio: dos bajo puentes de la carretera N-120, entre Requejo y Barosa, otro en el muro del Pantano de Campañana, y otro en un tejado de madera, en la fuente pública de Benuza, a menos de tres metros del suelo. Este nido se cayó durante la incubación, y volvieron a construirlo.
Estas golondrinas, muy escasas, nos acompañan durante estos últimos veranos en el Bierzo y Cabrera.En estas fechas ya las he visto salir del nido bajo el puente situado en La Barosa.
Una observación sorprendente fue un atropello de tres ejemplares en el paraje del Miédalo (Ayto de Benuza de Cabrera). Los tres individuos estaban juntas en la calzada, en un metro cuadrado de espacio, como si las tres estuviesen posadas en el asfalto, hecho que yo nunca he visto en este hirúndido. Si que las he contemplado en un césped recién cortado en Carucedo, en la pasada temporada de cría, cogiendo trozos de hierba en época de construcción del nido.
Generalmente, a principios de marzo llegan las golondrinas comunes, y los aviones comunes. Los aviones zapadores y roqueros han frecuentado nuestra comarca todo el invierno..
A finales de abril llegan los vencejos comunes y puede que ya vuelen por el valle del río Sil los vencejos reales, que ya buscan sus viejos nidos bajo los puentes de la N-120. Es increíble verlos entrar por los agujeros que hay bajo el puente del Estrecho. Dentro anidan en el suelo, en plena oscuridad, como en esos documentales que dan en la 2, de las golondrinas en las cuevas de Borneo.
Por la superficie del lago de Carucedo cientos de golondrinas merodean alimentándose de los abundantes insectos. Pero ¿dónde anidan tantas?.
Hace dos décadas, cuando visitaba alguna cuadra de vacas, era fácil ver varios nidos de golondrina junto a una viga. Recuerdo la cuadra de Elio de Vilela, donde había hasta 27 nidos, y donde llegue a contar 78 golondrinas posadas en los cables.
Este año, en Campañana solo queda una vaca en una cuadra, la de Tino, y curiosamente solo un nido en ese establo, donde llegaron a estar cuatro vacas y cinco nidos. En todo el Ayuntamiento de Carucedo no hay mas vacas.
Las cuadras de los pueblos se cierran, las casas se restauran, no quedan lugares idóneos donde ubicar los nidos, incluso molestan sus deyecciones en las aceras o patios.
Creo que las golondrinas comunes, especie emblemática de nuestra adolescencia, tal vez la única protegida junto con la cigüeña blanca en épocas muy remotas, tiende a ver muy reducida su población en nuestra comarca, y si no se adaptan a anidar en otras paredes rocosas o nuevos edificios pueden tener un futuro poco halagüeño.
Fdo :Alfonso Fernández Pacios
C.P:24442-Carucedo-LEÓN
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lunes 5 de mayo de 2008
TRABAJO Y AFICION
Por causas de trabajo voy a Las Vegas de Yeres, a ver un ternero de Goyo con neumoenteritis, y aprovecho para apuntar las especies de aves y su densidad en ese sendero que recorro hasta la granja. Ya están floridos los almendros por el valle y los brotes de fresnos y alisos le dan alegría al bosque de ribera . Camino despacio, atento a todos los sonidos, los prismáticos colgados y los medicamentos del hombro.
Son muchos los pájaros que merodean este paraje, y que ya se que están ahí, de ir a este lugar tantas veces a lo largo del año, pero hoy me sorprenden los mas pequeños, los que mas me gustan. Me deleito un poco observando a un grupo de mitos, junto a herrerillos comunes, carboneros comunes, carboneros garrapinos, y cerca de este grupo tres trepadores azules, dos agateadores comunes, algún chochín en los zarzales... Un herrerillo común picotea con interés inusitado sobre una flor de almendro, y al momento aparece un carbonero común que lo espanta y se pone él en esa fuente de alimento.
Los únicos que parecen llevar un orden de búsqueda son los mitos, que mediante su voz se mantienen cerca unos de otros y siempre siguen una dirección de “trabajo”; lo que no entiendo es como pasan tan rápido de árbol en árbol, parece que no les da tiempo a rebuscar su pitanza. Los reyezuelos listados son mas metódicos, pasan mas tiempo en cada rama.
Se oye también mosquitero común, petirrojo, y sobre todo, en un cercano cerezo el canto de un herrerillo capuchino, este es raro de observar. Todos los páridos típicos de este hábitat vistos de una sentada.
Lo que nunca he percibido en esta zona es al pico menor, aunque se pueden oír a diario al pico picapinos, al pito real y, próximo a llegar, al torcecuello.
A Goyo le hace mucha gracia que cuando estamos con el ganado, y charlando sobre la ganadería, el tiempo, historias del pasado o de cómo marcha el mundo, de repente me separe de él, saque los prismáticos del bolsillo y esté un poco observando a un agateador que se mueve por el encino bajo el cual inseminamos la vaca, o al colirrojo tizón que se posa sobre el tejado de su pajar. El me repite lo de: “a tordos y a palomas, no vayas aunque no comas”, vestigios de su pasado cazador. Yo le contesto que “mas valen cien pájaros volando que uno en mano”. Nos reímos, nos conocemos desde hace muchos años y sabe bien de mi afición por las aves.
Recordamos a veces algunos paseos que hacemos en verano a los pastos de las brañas de Cabrera, donde pasamos toda la tarde para hacerle la cura o tratamiento a alguna vaca. “Excursión” que yo disfruto muchísimo puesto que observo la avifauna de la sierra. Él, muy locuaz y hablador, me cuenta historias de cuando era pastor, de la gran cantidad de perdices finas, charrelas, gallos, torreiregas, papuxas, tordas,... que había por los años sesenta, cuando aun venían las ovejas trashumantes a estos pastos; o bien me relata historias de lobos y de grandes “aigas”, seguro que para agradarme el día. Pero estas tardes en que subo a la vacada a ver ganado, son de los mas agradables en mi profesión, sobre todo en días claros y sin atisbos de tormentas, tan peligrosas en estas montañas.
Los pajarillos que bullen por estos sotos de chopos y prados, que rodean el río Cabrera en su tramo bajo, son un alivio para el naturalista. Te paras el coche a la orilla del río, y en unos minutos te sumerges en esta exuberante vegetación llena de vida en cualquier época del año.
Junto a la carretera, antes de llegar al pueblo de las Vegas de Yeres, hay que pasar el río por una pasarela de madera medio caída, caminas por una senda de tierra entre una chopera y subes por una “muria” de piedras donde están adehesados encinos y robles; entre las piedras se camina mal, pero vuelves a una senda de tierra y de pronto apareces en un gran prado, a Poula , rodeado de fresnos, cerezos, algún frutal silvestre. Todo en la ladera norte de una montaña donde algún pino disperso entre encinos y robles dejan claros para las viñas de San Pedro de Trones. Es un trayecto de unos 600 mts, pero que muy poca gente frecuenta, y donde la diversidad de fauna es enorme.
En la pasarela de madera es normal ver las heces de jineta o garduña, e incluso en una ocasión, una nutria nadando en el río. Entre los chopos está el suelo hozado por jabalís, y es frecuente a primera hora espantar algún corzo pastando en la esquina del prado. Aparte de sorprender algún zorro o tejón en noches de tener que asistir al parto de alguna vaca.
El número de aves que se pueden ver en este paraje es enorme, desde mirlo acuático algún invierno al pasar el río, garza real o lavandera cascadeña, hasta oropéndolas y ruiseñores en la chopera en mayo. O bien gavilán y arrendajos entre la maraña; pero para mí es uno de mis lugares preferidos para observar a los pequeños pájaros del bosque.
Después de estar en la cuadra de Goyo, vengo pensando en parar en algún otro lugar a ver aves. Al pasar por Salas de la Ribera observo una garza real en el Río Sil, cerca de ella unos ánades reales, entonces decido no parar para no molestarlos. Por los riscos del Pantano de Peñarrubia se ve una pareja de chovas piquirrojas. Ayer al atardecer estuve aquí, junto al muro de la presa, por ver si hay alguna pareja de las escasas grajillas en los cortados. Aproveché para hacer recuento de los cormoranes grandes que duermen en la chopera situada en una isla del embalse. Estaban unos noventa, que pronto emigrarán al norte.
Vuelan dos cornejas negras por el pinar de Chao de Maxeiros. Es temprano para ir a comer y me detengo un poco a orillas del lago, por ver si está un alcaudón real que hiberna en este paraje...
Estamos a 22 de febrero, hace una temperatura de 18ºC, día sin nubes ni viento. Un día primaveral y se nota bien, pues cantan zorzales, pinzones y carboneros comunes en la chopera de Campo de Lago. Se oye también el arrullo de una paloma torcaz. Dos ratoneros vuelan en círculo sobre la ladera norte de la laguna, emiten sus estridentes gritos mientras se persiguen, augurios de celo cercano. Desde una zarza emite su canto una tarabilla común.
Por el camino que bordea la orilla Este se mueven bandos de jilgueros, algunos pinzones vulgares, escribano soteño, unos veinte luganos, mirlos, carboneros, zorzales, ruiseñor bastardo, chochín..., se oyen los finos reclamos del alcaudón posado en la copa de un espino. En esta orilla del lago, además de fochas y ánades reales, hay una pareja de somormujos lavancos que hacen continuamente la parada nupcial. Cerca merodean dos parejas de zampullines chicos, que la pasada semana no estaban. Sale de los sauces un martín pescador hacia el Poza de Santa Mariña.
En una huerta recién arada, aledaña a la laguna, se mueve una pareja de cigüeñas blancas. Hasta cinco nidos están ocupados ya en el pueblo.
Marcho contento para casa con el buen día que me han dado las observaciones de aves. Pero no se acabarán por hoy. Voy a soltar el perro antes de comer y se espantan seis gorriones que están pendientes de comerle unos granos de arroz de su cacerola. De la perrera al gallinero es su rutina, salvo las horas que pasan posados en un zarzal o un encino tomando el sol.
También corretea por el jardín una lavandera blanca, la cual tiene la pata izquierda atrofiada. Es la misma que el verano pasado cazaba moscas frente a las ventanas de casa.
En la fuente que hay al final de la finca, donde bandos de jilgueros, verdecillos y pardillos se juntan y cantan por sus alrededores a estas horas, veo aparecer esporádicamente un gavilán, es un macho, que se tira sobre las avecillas cercanas al agua. Al parecer no apresa ninguna, pues se va volando bajo y no lleva nada entre las garras. Suele atrapar alguna curruca, que vuelan lentas en campo abierto, o algún escribano soteño, pardillo o verdecillo con las plumas mojadas.
A mi paso se levantan bisbitas y totovías del camino, y oigo el silbo de un verderón. También la voz carrasposa de las omnipresentes currucas cabecinegras, que hace una década no se conocían por estos lares, y una curruca rabilarga que se esconde en una mata de brezo.
Me sorprende un fino gorjeo, miro hacia el cielo y observo una pareja de golondrinas comunes. Son las primeras del año. No recuerdo nunca verlas tan pronto.
Es curioso poder contemplar en el mismo momento a luganos y golondrinas, pues deambula por estos baldíos aledaños a la casa un pequeño grupo de luganos, junto a los verdecillos.
En una torre de “Alta Tensión” de A Brea emite su ronca voz un cuervo, y parece que de unos cercanos castaños le contesta un pito real con su risa.
He visto pocos camachuelos este invierno, bueno alguna pareja, así como escasos escribanos montesinos y acentores comunes, puede que no hayan bajado a cotas de altitud típicas de otros años, ¿ por no haber nevado?... Hace una semana subí a las Medulas para ver escribanos montesinos.
A media tarde me acerco hasta el valle del río Selmo, a Sobrado, pues tengo que medicar un caballo de trabajo que al parecer cojea. Por la carretera voy pensando si veré algún picogordo, ya que este año no he observado ninguno. La zona de Friera, en un paraje con muchos cerezos bravos, es fácil sorprender algún individuo buscando pepitas de cerezas por el suelo. Por aquí son frecuentes las observaciones de trepador azul, pico picapinos, zorzales alirrojos, zorzales comunes y pinzones. Aunque bandos grandes de pinzones vulgares los hay por las tierras de Barosa o Requejo, donde suelo ir en invierno por ver si aparece algún pinzón real entre ellos. Hoy no tendré tiempo de pasarme por los caminos pecuarios de la Quinteira, pero si mañana vuelvo a repetir el tratamiento a este animal me acerco por esos baldíos. Este invierno no parece que se vean aves muy norteñas.
Ya de vuelta observo como tres cornejas negras acosan a una rapaz que está posada en un chopo, paro el coche, miro por los prismáticos y resulta ser una hembra de azor. Las cornejas se acercan a él en sus picados pero no se posan entre las ramas. Se van las cornejas, luego el azor se descuelga y se mete entre los chopos que rodean el río Sil, a través de las ramas deshojadas de los árboles lo veo volar a ras del agua y dirigirse hacia el bosque de ribera de Carril o Cancela.
Entre paseos y viajes me paso el día, y ya a las 20 horas me retiro para casa. Aun hay luna llena y se ve bien por el campo. Voy a ver el perro y a cerrar el gallinero. El siseo de una lechuza en vuelo me distrae. Se oye también el lúgubre ulular de un cárabo en los robles de las escuelas y ya cuando entro en casa, me llega el lastimero ladrido de un zorro en la Barranca. Llamo a los niños para que escuchen los sonidos de la noche, pero sólo un momento, pues ya hace frío. Aun me queda trabajo, tengo que mirar unas muestras de cerdo en el triquinoscopio, pero antes apunto en mi cuaderno las observaciones mas importantes del día.
En cualquier momento y en cualquier lugar podemos observar una gran cantidad de avifauna, una diversidad de formas de vida que a veces están a nuestra vista y no sabemos apreciarlas. Si es posible compaginar nuestra afición con el trabajo, supondrá un incentivo en el quehacer cotidiano, un momento de felicidad en la rutina, que nos hará mas llevadero el día a día de nuestra profesión.
Fdo :Alfonso Fernández Pacios
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Alfonso Fernández Pacios
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