Indudablemente,
las aves no tienen fronteras, salvo las climáticas, las del propio hábitat y
las que se imponen ellas mismas por la territorialidad de las distintas
especies. EL Bierzo y la aledaña Valdeorras
son dos comarcas prácticamente idénticas, además de por el clima, por las costumbres de sus paisanos y por su
lenguaje. Incluso la orografía del terreno es similar, pues no es más que un
valle que recorre el río Sil, que riega los dos territorios.
Los
Montes Aquilanos, calcáreos, pizarrosos y con vetas áureas entre laminas de
conglomerados arcillosos, se mete en Galicia y allí es considerado Parque Natural. Tal vez a causa del descontento social causado, cuando se
intentó abrir una cantera por parte de una conocida empresa de la zona. O tal
vez, por preservar la historia y la leyenda que envuelve a esta tierra: desde
la ubicación en ella del mítico Monte Medulio y la gran batalla contra los
romanos, o las visitas de Doña Urraca
en su trasiego entre el Reino de León y Galicia, o la lucha de sus habitantes
en la Guerra de La Independencia; hasta historias de maquis y “estraperlo”, que
aun forman parte de sus “fiandones”.
Lo cierto es, que
la parte gallega es considerada Parque Natural, y la leonesa, con
peculiaridades de flora, fauna y paisajísticas similares, no lo es como tal. No es que valore mas una orilla que la otra, pero de nuestro lado
están además de Las Médulas y el Lago de Carucedo; el monte del “Parmo”, con los majestuosos
Zufreiros del Frade, paradigma de bosque mediterráneo en una franja atlántica.
Posiblemente el bosque mas importante
de toda esta zona natural.
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| La Sierra de la Encina de la Lastra .Muy importante la flora de este ecosistema, con varias especies de plantas endémicas, pero su riqueza también llega a la fauna. |
Pues bien, la Sierra de la Encina de La Lastra es un entorno natural protegido y que nos permite disfrutar de un ecosistema típicamente mediterráneo en Galicia. La avifauna es la propia de estos parajes norteños y húmedos, pero podemos sorprendernos con muchas rarezas.
A la entrada del río Sil en este Parque Natural, ya tenemos el primer “Cañón del Sil”, que muchos kilómetros mas abajo, en las gargantas de la Ribeira Sacra, son de sobra conocidos y explotados a nivel turístico. Entre estos cortados calizos, saliendo de La Barosa y llegando al pantano de Peñarrubia, por una de las numerosas sendas que recorren el paraje, podemos observar especies rupícolas muy escasas en el resto de la comunidad gallega. Tal vez incluso únicas en toda ella.
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| Desde el Mirador de la Cruz, los cantiles sobre el río Sil. Frecuentado por especies rupícolas. |
Varios son los pueblos integrados en este entorno protegido, pertenecientes al Municipio o Concello de Rubiana. En todos sobresale un paisaje calcáreo, que está relleno de bosques de encinas y demás arbustos de la flora mediterránea; pero en las vaguadas nos encontraremos con sotos de castaños, donde se mezclan con todo tipo de frondosas. Hay zonas de pastizales donde el aprovechamiento tradicional del suelo es patente. En alguna aldea aun se conserva una “beceira” de cabras, que mantienen el sotobosque “a raya”, y ayudan en la limpieza de los prados que aún se siegan. Todo ello contribuye a un paisaje humanizado característico de la España del pasado siglo, pero que beneficia a un cierto número de especies de aves que en otros lugares tienden a desaparecer.
Paisaje agroganadero en Villar de Silva.
Siega y pastoreo entre encinas.
“Beceira “de cabras desbrozando
el monte
Usos tradicionales y economía sostenible en Pardollán.
Recogida de frutos con el
transporte esperando al lado.
Viejos sotos de castaños adornan
el Parque Natural.
En los cortados frente al Pantano de Peñarrubia,
algunos días parece que estuviésemos en Monfragüe, frente a la Peña del Gitano, pues varias especies de
aves rapaces las sobrevuelan a la vez. Es fácil ver algún buitre leonado, que
suelen merodear por las montañas de la cercana comarca de La Cabrera, siguiendo
los rebaños en las brañas, pero que a
veces suelen bajar hasta las tierras de
La lastra.
La silueta del alimoche nos vigila desde los cielos.
En la “Pena
Falconeira” de Cobas, vuelve a nidificar el alimoche, después de varios años
desaparecido. E incluso el halcón común, que se esfumó para las cárcavas
arcillosas de Las Médulas, cuando se produjeron alborotos y manifestaciones en
la Sierra de La lastra, por ver quien podía explotar sus calizas. Por los
cantiles del Estrecho pronto se oirá el ulular el Búho Real, hábitat típico de
nidificación de la especie. Hace más de un lustro que no se observa águila
perdicera, pero de aquella era frecuente ver la pareja, aunque nunca se
constató que criase. Tampoco están las otrora abundantes palomas bravías, con
bandos que a decir de algunos vecinos, “nublaban el sol”, y que anidaban en
estos cortados.
Otra peculiaridad de este paraje calizo son las formaciones de simas y cuevas, muy
visitadas por espeleólogos y escaladores deportivos. Hay que señalar, que estas grutas tienen una de las mejores
poblaciones de murciélagos de Europa. Hasta ocho especies de quirópteros se dan
cita en el cielo nocturno de este Parque Natural. También hay que apuntar, que la sensible avifauna rupícola se puede
ver afectada por los deportistas que se cuelgan con sus cuerdas por los
precipicios.
POR LA SIERRA DE LA ENCINA DE LA LASTRA
Una culebra de escalera cruza la pista asfaltada
que me lleva hasta Villardesilva, en la provincia de Orense, a donde me dirijo
para una consulta de campo. El calor
ahora a media tarde es de 29 ºC, pero no hay águilas culebreras por las
inmediaciones que puedan atraparlas, y el ofidio parece saberlo. Estamos a
finales de septiembre, y las aves migrantes
ya se han ido, sin embargo da la impresión de que aun estemos por el
estío. Este año, la falta de lluvias y el calor hacen que no parezca que
entremos ya en el otoño. Aunque la
vegetación si lo manifieste. Muchos son los árboles que pierden la hoja, ya
reseca. Pero lo más peculiar este año en este entorno, es que las encinas se
están secando, sobre todo las que están sujetas a las rocas, donde el sustrato
vegetal es escaso. Se notan grandes manchas de carrascas secas por las rocas
calizas, por zonas de “lastras”.
En los bosquetes merodean papamoscas y colirrojos
(Fotos de J. M. de Arriba)
Ha bajado la densidad de papamoscas
cerrojillos en paso migratorio por la
zona, aunque algunos aun se quedarán hasta octubre. En estas fechas es fácil
verlos posados en el mismo árbol que a un papamoscas gris. También están
de paso unas pocas tarabillas norteñas,
la pasada semana vi dos individuos
posados sobre unos maíces en la vega de Pardollán, donde apenas se aprecia la fuerte sequía que domina ahora
este entorno.
Por las descampadas cotas altas
del Parque están las collalbas
(Fotos de J. M. de Arriba)
En los prados aledaños al pueblo, segados y secos, merodean
algunas especies de aves. Sobre todo un gran bando de estorninos, y en
ocasiones, en días lluviosos y a
primeras horas, un pequeño bando de chovas piquirrojas. Este año anidó en las
cercanas peñas una pareja de cuervos, que junto a una familia de cornejas y las
abundantes urracas, suelen ser avistadas por estos pastizales. Detengo el
coche, y observo un alcaudón real posado sobre un majuelo. Las hojas del
arbusto están casi secas, pero está lleno de bayas rojas. El alcaudón se ha
quedado solo, y tiene todo el campo para él.
Aunque son pocos los saltamontes que merodean entre la escasa hierba, y
tiene que competir con un grupo familiar de cernícalos que tienen estas campiñas como su área de caza. Sus primos,
el alcaudón dorsirrojo y el alcaudón común se han ido hacia el sur, siendo este paraje uno de los pocos de la
comarca donde se pueden ver juntas las tres especies. En la ladera opuesta, de
matorral bajo, se aprecia el vuelo boyante de un aguilucho, que se encamina
hacia los altos, mas despejados.
Entre los
cercanos sotos de castaños podemos sorprender a trepador azul y agateador común;
a pico picapinos, pito real o a torcecuello en verano. Es en el estío la
mejor época para visitar este enclave.
El ruiseñor es abundante entonces. Pero incluso podemos oír el canto de colirrojo real y el del
colirrojo tizón al unísono, pues los grandes árboles se funden con las casas
reconstruidas en este pueblo. Una colonia de gorrión chillón ocupa una de las
escasas viviendas sin recomponer. Por los bosques de la zona hay una enorme
diversidad de pequeñas avecillas: carboneros, herrerillos, mitos, mosquiteros,
zarceros, zorzales, reyezuelos, chochín, currucas, mirlos, verderones,
camachuelos, petirrojos,... Por los perdidos y matorrales deambulan pequeños
bandos de pardillos, verdecillos y jilgueros. También alguna familia de escribanos y de tarabillas comunes. Cualquier día llegarán también los
bisbitas, el común y el arbóreo.
Y abajo en el río, confluyen
todo tipo de hirúndidos, destacando en época de cría la presencia de la
golondrina áurea. En aquel momento las
sobrevuelan los vencejos, comunes y reales. En estas fechas otoñales solo
quedan algunos aviones roqueros. Hasta 125
especies de aves se pueden observar en este Paraje Natural a lo largo
del año.
Hago una
pausa en el Mirador de La Cruz, frente a la Peña Do Aredo, cortada a plomo
sobre el pantano de Peñarrubia. Se ve un halcón peregrino volando sobre los
riscos donde suele anidar, mientras una garza real cruza a ras de agua hacia la
otra orilla. Sobrevuela a tres somormujos lavancos, que se zambullen en las
profundas aguas a la búsqueda de peces. Esta primavera vi pelearse a varias
garzas en las orillas, pero no aprecie atisbos de que nidifiquen.
Pronto llegarán los cormoranes
grandes, haciéndoles la competencia a todos los ictiófagos. Los chopos de la
ribera norte del pantano les servirán
de gran dormidero, puesto que en las alamedas de las márgenes del Lago de
Carucedo no se sienten seguros. Se ve chapotear el agua en la orilla llena de
maleza, camuflados descansan un
pequeño grupo de ánades reales.
No hay muchas aves acuáticas por el río, pero en ocasiones se han visto a porrones comunes, alguna cerceta
común y zampullines chicos. Por la arenosa orilla, donde desemboca el desagüe
del Lago de Carucedo, puede verse a andarríos chico y algún archibebe. Incluso
en invierno a gaviotas reidoras rondando por estas aguas.
En estos
roquedos suele anidar el roquero solitario, que dejará los cortados a algún
treparriscos que nos visita en otoño. Son dos especies raras, pero que con
escasos efectivos suelen frecuentar estos cantiles. Antaño también anidó águila real, aunque hace más de una década
que no lo hace. En invierno es mas frecuente verla sobrevolar estos cerr
Debajo de la Presa de Peñarrubia,
lavandera cascadeña y lavandera blanca suelen recorrer las piedras que
sobresalen del río. También podemos sorprender a martín pescador y mirlo acuático, al igual que alguna becada en
época invernal entre el bosque galería, formado por alisos, fresnos, chopos y
sauces, por donde suelen revolotear pequeños bandos de luganos.
Está un ratonero posado en un
poste eléctrico, a la espera de que alguna rata salga hacia las vías del tren,
cerca de las aguas del pantano. Un
zorro cruza por una tierra de labor baldía, que ha hozado el jabalí y que ha
pastado el ganado. En verano suele estar rondando la zona algún milano negro y
águila calzada, pero los campos han quedado para los búteos, que ahora han
visto incrementada su población. Suelen vigilar los bordes del monte y del río,
a la espera de alguna captura.
Al pasear por las sendas aledañas
al río, podemos sorprender al gavilán o
al azor, que suelen estar emboscados por estas marañas, a la espera de alguna
torcaz, zorzal o avecilla que acudan a beber. Aunque lo más fácil, es que nos
sobresalten ellos a nosotros, y solo veamos una sombra gris, que cruza rauda el camino. Entonces, una algarabía de
pajarillos nos delata su presencia, a los cuales apenas habíamos detectado.
En todos
los ecosistemas hay un recambio de especies y poblaciones. Marchan las
estivales y nos llegan las invernantes, de modo que los aficionados a las aves
y a la naturaleza en general, tenemos un motivo para patearnos todo el año
estos parajes naturales.
Para mí, lo
más importante de este Parque Natural, es la nidificación de alimoche en la Pena Falconeira. La presencia de este cañonero hace a este
paraje único en Galicia, y sería un
incentivo para que se respete y proteja, incluso que se considere un Plan de
Gestión que incluya al alimoche en su programa, favoreciendo su sustento.
Me refiero a ello,
porque este ave se ve muy diezmada por las actuales políticas ganaderas, que
impiden dejar en el campo restos de pequeños rumiantes, que son la base de su
alimentación. Hay un rebaño de ovinos en la zona, y con sus placentas y fetos
muertos ya le es suficiente al pequeño necrófago. A escasos kilómetros tenemos
algún otro rebaño de ovejas, en San Juan de Paluezas y Paradela de Muces, que
favorecería el asentamiento de otra pareja,...si se les permitiese disponer de
sustento. Claro que tiene que competir
con cuervos, cornejas y urracas. Y si
quedase alguna res muerta, bajaría también el águila real. Es lo que suele
hacer la gran rapaz después de las cacerías al jabalí, en época de caza, cuando
el buitre viajero ya no está. Ello
haría más interesante la zona para todas las aves carroñeras, y podrían
incrementar sus poblaciones.
Los carroñeros no desperdician la
oportunidad.
(Fotos de J. M. de Arriba)
Todos los años amenaza algún incendio el Parque
Natural, y en este pasado verano casi arde el pueblo de Villardexeos. La
política de repoblaciones con pinos puede tener su influencia en ello, aunque
favorezca a especies como herrerillo capuchino, carbonero garrapinos o
arrendajo. Pero perjudica a collalba gris, totovías, alondras, currucas y demás aves de matorral bajo y descampados.
Parece que la curruca cabecinegra no se ve perjudicada por los incendios, pues
sus poblaciones se han establecido y se mantienen en la zona. No precisan más que unos matojos para
subsistir. Muchos de sus parientes
necesitan de más cobertura.
Hago una parada
en el pequeño bar de la casa rural, “O
PRAO DO CHAO”, donde Toño, que la regenta, acompaña con su charla al café. Él regresó desde Alemania y reformó esta vivienda, apostando por el
Turismo Rural, con un servicio agradable y un entorno acogedor en este
encantador paisaje. Además ofrece con
frecuencia una ventana al mundo de la cultura, con eventos de teatro y
musicales que pueden hacer las delicias de los más exigentes, en este paraíso
rural que tenemos aquí al lado.
Fdo: Alfonso Fernández Pacios
C.P:24442-Carucedo-LEÓN
e-mail: alferpa23@gmail.com 






































