miércoles 22 de diciembre de 2010

"NUESTROS HUMEDALES"

Estos días llueve y hace un fuerte viento. Hay nieve en los altos del Bierzo, y ya ha pasado la bonanza otoñal. Después de sufrir las primeras heladas, han caído las amarillentas y rojizas hojas de los chopos, arces y cerezos. Los abundantes mosquitos de principios de octubre, acosados por papamoscas cerrojillos y una abundante población emigrante de petirrojos, han dado paso a la crudeza otoñal, donde bisbitas, zorzales, escribanos, bandos de pinzones, pardillos y jilgueros rebuscan por los húmedos campos en busca de semillas y algunos insectos. Llegué a contar hasta cinco petirrojos por Ha, en zonas de arbolado disperso y algunos prados a principios de octubre. Luego, con los fríos y el empeoramiento del tiempo, se han reducido las poblaciones. Algunos siguieron con los cerrojillos la migración, otros son víctimas de los coches y algún gavilán, y el resto se ha establecido en la zona, con una densidad ahora de uno por cada tres o cuatro Ha, según el paraje. Debe ser algún tipo de selección, llegan muchos y se aprovechan de los aun abundantes insectos, van cogiendo un territorio; algunos siguen la migración, otros se quedan, pero la mortandad invernal es alta en el simpático “paporrubio”. Apenas se ven tarabillas y currucas capirotadas este otoño.
Ha pasado el verano, y hago recopilación de observaciones. Este año han destacado los buitres en La Cabrera, por la epizootia que se dio en los ciervos por estas montañas. La enfermedad a la que se atribuyó esta mortandad, es típica en las explotaciones ganaderas, mayormente a causa del transporte. La Pasterella es una bacteria que está como comensal en el tracto respiratorio superior y que ante una bajada de defensas en los animales, a causa del estrés, actúa sobre la zona pulmonar y causa este tipo de patología. En principio trastornos neumónicos y que pueden derivar en un cuadro septicémico mortal. Para mí, que trabajo como clínico por esta zona, me parece algo que se veía venir. En primavera llovió mucho, y los pastos fueron abundantes. Pero un estío muy caluroso quemó prácticamente el pasto, dejándolo muy seco, salvo en los regatos y zonas donde corría un hilo de agua, que este año no se secaron. Las noches eran muy frías. Podías estar a 35 ºC a las siete de la tarde y a la puesta del sol bajar a dieciséis. Vi a ciervos y corzos comiendo hierba seca, cosa que en los corzos no es normal. Hay un exceso de población de caza mayor en la sierra, lo cual ha originado un estrés alimenticio en la población de ungulados. Esto ha llevado a que se desencadenen enfermedades que no tienen otra función que corregir la población de animales silvestres. Creo que el hombre debe regular estas poblaciones, sino pasará como en un Parque Nacional de Norteamérica hace unas décadas, donde hubo una alta mortandad de ciervos de virginia porque acabaron con el pasto, y se murieron de hambre. Aquí no pueden migrar como en África.

                 Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)  
                                   en el lago de Carucedo

De estos procesos naturales, los beneficiados fueron la prospera población de lobos instalada en La Cabrera, y los buitres que todos los veranos nos visitan. A mediados de agosto llegué a ver más de cien buitres leonados aposentados en las peñas de Pico Tuerto y La Portillina, que usan como dormidero; y hasta ocho buitres negros sobre la cumbre de Cruz Mayor. Aparte de ver buitres, águilas reales, algún halcón abejero, aguiluchos pálidos y cenizos, e incluso un azor; lo que mas me prestó fue levantar dos bandos bien nutridos de perdices pardillas, parece que es uno de esos años de alta explosión demográfica de la especie. También crió bien la roja, aunque muy tardía. Puede que las lluvias de junio fastidiaran la primera puesta, y saliese la de reposición, ya a principios de agosto. Pues vi un nido de seis huevos el 31 de julio junto a La Virgen del Valle, en Llamas de Cabrera, y pollos recién nacidos el 2 de agosto en Voces.
En estos días de noviembre veo un visón americano a media mañana, que cruza la pista y baja por las escaleras del Pantano de Campañana hacia el Lago de Carucedo. ¡Vamos, que los tenemos ya aposentados en la zona! Al igual que otras especies que han colonizado este humedal, como Black- bass, carpa, cangrejo americano o cormorán grande, ¡hasta treinta están a media mañana en los chopos de Penedo! Generalmente en detrimento de otras especies que eran típicas aquí. Hace ahora dos décadas era fácil contar en la laguna de 200 a 300 porrones. Hoy no hay ninguno. Nos pueden alegrar la jornada tres ánades rabudos que descansan junto a los habituales azulones.
A principios del mes de julio me llegan referencias por algunos vecinos de la comarca, de que han visto unos animales muy raros, a plena luz del día, y que no son ni martas ni garduñas, que tienen la cola mas larga que un “furón”, etc.
Me habían comentado de ver dos en Campañana, a medio día, por unos huertos cercanos a las casas, que eran muy negruzcos y que andaban como “hambrientos”, “desesperados”, con aspecto encorvado. Un vecino de Friera observa otro cerca del río Selmo, y me dice que no era una nutria o “lundre”. También en Cancela, cerca del pueblo y a orillas de la cola del Pantano de Peñarubia, el señor Amador ve un ejemplar, ¡un animal que en 80 años nunca había visto! Me dice.
Por esas fechas, de noche, pasando por la carretera de La Barosa, a Carucedo, veo un animal largo, negro, del tamaño de una marta o garduña, y que al pararse y mirar hacia los focos, confirma mis sospechas: un visón americano.
Las sueltas de animales en granjas de la costa gallega, han dado paso a que siguiendo el cauce del río Sil, estén ya en la zona del Bierzo, en León, donde colonizan los humedales. Este año se han visto por la comarca menos garduñas, ginetas o martas, puede que la presencia de visones americanos ya este repercutiendo en la fauna autóctona.
Por cierto, en el mes de junio, también se ha observado por el Lago de Carucedo, a un ejemplar de Garza Imperial. Esta ave al parecer fue vista por el Bierzo a mediados del pasado siglo, pero en los últimos 40 años no hay datos de su presencia. Actualmente se ha reducido el espacio de carrizos, se llena de bosque las orillas y los pastizales aledaños de pradera alta y matorrales. Aun así, los humedales siempre nos pueden dar una sorpresa.
Las citas de observación de esta garza, unas seis por mi parte, han sido fugaces, pero de clara identificación. Siempre en la misma zona del lago, la menos frecuentada por parte de la gente, bien agricultores o turistas. Lo cierto es que me pasé horas por ver si la podía observar desde la orilla opuesta, sin éxito. Me acercaba a paso de guerrillero donde solía estar, y siempre me sorprendía con un rápido vuelo, siguiendo el cañaveral, nunca en aguas abiertas, donde sería más fácil fotografiarla o grabarla en video.
Fue el día 16 de junio cuando vi la garza imperial por primera vez. Estaba de recuento de carriceros tordales que cantaban por las orillas y ver que otras aves me podía encontrar. Pude observar también a dos garcetas comunes que deambulan por la orilla arenosa donde se bañan los del pueblo de Lago.
Entre el bosque de las orillas, descubro nido de gavilán en un pequeño pinar, al observar como un macho de esta bonita rapaz ataca a una corneja que se acercó al mismo. Me sorprende como una urraca persigue a una oropéndola entre las choperas de la orilla. Las oropéndolas son unas aves que tal vez por su carácter esquivo han sido poco estudiadas. Y todos los ornitólogos las admiran. Recuerdo un artículo de la revista Periplo, decana de la fotografía de la naturaleza allá por los años 70, que hacía un espléndido reportaje fotográfico de la nidificación de esta ave. No se ha profundizado mucho en su alimentación. Yo creo que su rivalidad con las urracas, y las peleas que hace con el gavilán denotan un temperamento agresivo poco conocido, o unos hábitos alimenticios que indignan a las urracas ¿no comerán o destruirán los huevos de las “pegas”?
El exceso de bosques de ribera, tanto a orillas del lago, como en los ríos del Bierzo, tanto el Sil, Selmo, Cabrera, Boeza, etc repercute en un descenso de Biodiversidad.
Lo característico de los humedales naturales, como es el Lago de Carucedo, es la estabilidad. Sin grandes variaciones de nivel en sus tranquilas aguas, salvo un periodo de crecimiento por exceso de lluvias, que permite el aporte de nutrientes al ecosistema palustre, y una etapa de estiaje, que selecciona las especies que aquí perviven. Esta estabilidad permite que en sus orillas se extienda una vegetación característica, típica de este paisaje, generalmente de carrizos, espadañas, y juncos, que se definen por una biocenosis típica, y donde predominan unas especies de aves muy peculiares, las aves del cañaveral: rascones, polluelas, fochas, pollas de agua, avetorillos, avetoros, garzas, carriceros, buscarlas, etc, las cuales no ocupan otros biotopos. Así mismo, en el linde del marjal, suelen crecer algunos árboles de ribera, que dan cobijo a nidos y dormideros de algunas aves propias de los sotos. Y ya fuera de este bosquete, suele haber una pradera que sirve de pastoreo al ganado, y que en invierno se encharca y es frecuentada por innumerables aves limícolas y pequeñas zancudas, como agachadizas, archibebes, avefrías, andarríos, chorlitejos, alondras, etc. Es en las zonas de ecotono donde mayor biodiversidad se concentra.
La invasión de bosque de ribera en los humedales repercute claramente en perjuicio de las aves de zonas lacustres. Ahora te acercas a un humedal, y resulta que ves las mismas especies que verías en algún soto o en pequeños bosquetes de la comarca, pero las típicas especies que antaño eran propias del Lago de Carucedo, ahora no están en la laguna y sus inmediaciones. En todo el verano, apenas si se ve alguna especie rara, y menos aun densidad de población. Media docena de somormujos lavancos, algún zampullín común, fochas, pollas de agua, y ahora en el otoño, llegan los cormoranes grandes y una pequeña bandada de cercetas comunes. Hace años que no se llena de porrones comunes y moñudos, de cientos de fochas, por entonces incluso nos visitaba el aguilucho lagunero; y por sus orillas antaño pastadas y aradas, estaban llenas de alondras, lavanderas, agachadizas, avefrías, y algunos crudos inviernos se llenaban de chorlitos dorados y zarapitos.
Con el crecimiento desmesurado de los bosques de ribera, se reduce la franja de carrizal, y desaparece la pradera inundable, eliminándose prácticamente las características peculiares del humedal. Tal vez, la evolución natural de los lagos sea la eutrofización, la colmatación por el exceso de sedimentación y terminar siendo un bosque. Pero también es cierto que, sin la intervención del hombre canalizando ríos, muchos meandros terminarían siendo lagos. El arroyo que aporta aguas al lago de Carucedo, todos los años cambiaba su desembocadura, debido a las crecidas invernales y primaverales. Se formaba un tapón de arena de río, que dirigía el agua hacia otra dirección y de ese modo todos los años se formaban nuevas playas, eliminándose la vegetación que anualmente se formaba. Desde que se encauzo la presa, este fenómeno no se ha vuelto a producir, e incluso han crecido unos cuantos árboles en la desembocadura. Así mismo, el aporte de sedimentos y residuos al lago por parte de los vecinos ha aumentado considerablemente, siendo nosotros pues culpables del aceleramiento de eutrofización del lago. Es por tanto imprescindible una actuación humana para corregir estos desatinos. Limpiar las orillas del exceso de árboles, favorecer la extensión del carrizal y praderas aledañas, aumentar la zona de playa con arena autóctona, … sería un modo de que el humedal volviese a tener especies de aves que antaño eran comunes, y hoy apenas si llegan a poder verse algún día al año.
Especies dignas de protección, especies paraguas que harían de este humedal un Espacio Natural con realmente algo que proteger, no solo el paisaje. El Lago de Carucedo es el único humedal de la comarca donde aun se puede ver a zampullín cuellinegro, patos cucharas, silbones y rabudos, escribanos palustres por sus orillas, e incluso la presencia de polluelas y rascones por los carrizos. No solo su protección es importante, pues está visto que “el no hacer nada” no vale, se debe actuar en el medio y de una forma urgente: aporte de aguas limpias, limpieza de bosque de ribera, cultivo de tierras colindantes, y favorecer orillas de arena atraerían a limícolas, rálidos, garzas y ánades, que por otra parte, fueron típicos habitantes de este humedal.
Los ríos de la comarca sufren una situación similar. Si te paras en una orilla a observar la fauna, no esperes encontrar alguna ave típica de zonas húmedas, sino que serán las propias de los bosquetes y sotos de la España húmeda. Las ramas de los alisos y sauces, junto a chopos y fresnos tapan toda la lámina de agua, dando sombra a las aguas. No entra el sol y calienta entre las piedras a los huevos de las escasas truchas que aún sobreviven, y es mas, en las frías y sombreadas aguas, no se desarrollan los insectos que han de alimentar a los salmónidos, así como a toda la fauna que depende de los ríos. Por lo tanto, desaparece esa fauna, y tenemos a los típicos animales de cualquier tupido bosque del Bierzo. Así pues, un exceso de bosque redunda en una menor biodiversidad, e incluso en la desaparición de la comarca de muchas especies de aves. Y de otros animales, como las ranitas de san Antonio.
En un pequeño humedal al lado de Carucedo, en las huertas de Borrenes, llamado La Lagua, han abierto acequias de desagüe y plantado de chopos el aguazal, lo que ha eliminado una gran cantidad de fauna palustre que ahí se mantenía. Era típico encontrar las mencionadas ranas y tritones en esta zona encharcada, aparte de ser el lugar donde antaño desovaban los grandes cachos del lago en sus subidas primaverales. El martín pescador era asiduo por sus “zochas”, a la caza de los pequeños alevines que ahí se criaban. Y además, es uno de los lugares de cría de los abundantes ánades reales que a diario pernocta en el cercano pantano. Cada día se reduce la extensión de nuestros humedales.
Fdo :Alfonso Fernández Pacios
C.P:24442-Carucedo-LEÓN
e-mail: alferpa23@gmail.com

ESTAMPAS DEL LAGO DE CARUCEDO


1960. aun no está el muro del Pantano de Campañana. Las orillas están limpias y cultivadas. Vista desde O Xudrio, actual carretera N-536


1979. Gran crecida invernal del lago. Apenas hay vegetación de ribera. Vista desde el muro del pantano.


1980 Aun se ven tierras agrícolas por sus orillas. Y apenas algún “humeiro”.


2009. Crecida del pasado invierno. Apenas hay carrizos. Destacan los bosques de ribera y choperas.


Actualmente el lago es un estanque entre abundante floresta.


El 27/09/90 un bando de 30 individuos de garceta común Egretta garcetta merodea por las inmediaciones del Lago de Carucedo. Se posan en las ramas de los chopos de “Penedo”, donde descansan durante una hora. Junto a ellos vuelan un grupo de una docena de garzas reales. Al día siguiente las sorprendo alimentándose en la orilla oeste del Lago. Los árboles de la foto son los desaparecidos olmos a orillas de la carretera. Hoy la orilla del lago está llena de vegetación.

1 comentarios:

A Morteira dijo...

muy buenas las reflexiones sobre la nefasta evolución de la vegetación del entorno del lago.

Por cierto sobre la garza real hasta hay un video colgado en la estupenda página "rutinas varias"

http://rutinasvarias.wordpress.com/2010/11/08/garza-imperial-en-el-bierzo/